Sin citas
Ahora que mi esposa me abandonó, debido a
mi recién despido laboral, me quedan horas libres y solitarias en el
departamento que rento en la Escandón. Así que decidí hacer cosas diferentes,
de esas que te distraen y matan el tiempo; sobre todo, de esas que evitan que
caiga en la depresión.
Invité a una
amiga a tomarse unas cheves y me mandó a la verga. Así tal cual. Me sorprendió
porque María de Jesús parece un dude: dice un chingo de groserías, entiende los albures, me
comparte los memes más vulgares de la red, se come más tacos que yo. Es de las
que prefiere la cerveza oscura,
bien fría, sin camarones, chamoyadas y demás pendejadas tamarindosas, directa
de la botella para que no pierda su esencia; ah y que no esté quemada, porque
si le toca una así –azorrillada– en ese preciso momento la arma de a
pedo. «No te hagas del rogar», le dije. Y como si mi inocente propuesta
la hubiera hecho encabronar, sentenció un rotundo: no quiero. Mmmta, madre, ni
que me la quisiera coger… Si es como mi brother.
Después le escribí a dos de mis
mejores amigos, uno de ellos también separado y el otro, con cuatro hijos que
alimentar. «Hay que vernos, ya saben que ahora que vivo solo, podemos empedarnos
tranquilamente». Les comenté que había descargado el “The Last of Us” y que
podíamos echarnos varias partidas mientras nos bebíamos unos six y ponchábamos
unos porros. Uno puso de pretexto que tenía que llevar su carro a la verificación,
¿a las ocho de la noche? El otro, como buen padre responsable, no le quedaba de
otra, dijo que le faltaban pañales para los gemelos y que tenía que rifarse al
Sams.
Otra opción es ir a la
presentación de un libro que editó uno de mis amigos de la prepa, el cual puso
una editorial junto con su novio y están haciendo eventos, cada que pueden, en
la Condesa. La verdad es que lo pienso porque siempre termino más borracho de
lo que debo. Gasto dinero a lo pendejo, les invito tragos a los ponentes y
termino comprando el libro presentado, aunque éste sea una mierda.
También lo pienso porque el novio de mi amigo el editor, en el after
siempre se pone muy cariñoso conmigo y no deja de verme el paquete. Aparte creo
que irá un escritor al cual le debo dinero de unas grapas que me dio la última
vez que lo vi.
No sé qué terminaré haciendo. Una
maestra de la universidad, a la cual me anduve cogiendo durante la carrera, me
escribió un SMS y dijo que quiere verme. Tengo miedo de que siga enamorada,
después de las sesiones de sexo salvaje que llevamos a cabo; aunque en realidad
la estoy evitando porque me da miedo su culo: sí, un culo enorme que hace ver a
mi verga muy pequeña. Igual renové mi membresía en xvideos.com, creo que será
un fin de semana, otra vez, sin citas, desamparado y repulsivo como el hot dog que se está echando a perder debajo del escritorio.

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