D.F.cación

Tú, que sabes cómo lloran los niños extraviados,
las mujeres violadas, huérfanas.
Tú, que sabes cómo sufren los mendigos,
cómo se desgarran los fetos abortados.
Tú, que eres la principal testigo-espía,
a ti te entrego mi escritura,
mi sangre vomitada;
mi lívido nocturno, mi febril sexo.
A ti ciudad de tinieblas,
de espasmos y de torturas...
a ti, maldita, réproba Ciudad de México.

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