Ya tres años

Ayer fue mi cumpleaños laboral, sí, cumplí tres años en la agencia (¿será por eso que habré soñado algo relacionado con la empresa?*). Tres años en los que han pasado tantas cosas y otras más que se han ido igual o más rápido que la propia chingada.

Recuerdo que ya tengo una entrada en mi blog respecto a esto, no sé si fue en mi primer o segundo año, pero en fin, siempre hay algo nuevo que contar.

Lo más emocionante de este tercer año es que ya tengo 10 días de vacaciones...wuaooo (sí, es sarcasmo), ¡diez días! Durante todo este tiempo me han cambiado más de 5 veces de lugar (esto sí es real) ...y el actual, aunque muchos piensen que es el más cómodo, realmente no es así (y no es queja), la incomodidad se percibe desde varias perspectivas.

Durante este tiempo he aprendido a memorizar los rostros de las personas que trabajan aquí y no sus nombres, porque así como llegan se van, o así como se muestran no lo son (sí, hay muchas hipocrecías e hipócritas, concretamente). Me he llevado afortunadas y agradables sorpresas, desde los de arriba hasta los que apenas y se ven, por allá abajo (literal).

He aprendido que muchas veces es mejor no decir lo que piensas, pero otras, el silencio te mata. He visto bodas, embarazos, parejas sospechosas, hombres necesitados, hambrientos, perrooos de mal. Personas raras, mudas o que hablan solas. Aún no he visto ni me ha espantado la niña que se aparece en el baño y los abrazos del Robert ya me parecen anticuados y sin gracia.

Ahora no sólo he encontrado amigos, sino talento que he sabido combinar con esa otra parte paralela de mi vida: la literaria. He conocido un poco más a los compañeros, desde cómo comen hasta lo que traen de comer y cómo lo traen; algunos más por cómo caminan (y por el ruido de sus tacones), por cómo hablan y GRITAN...y desde luego, por su Facebook. He visto una infinidad de perfiles, rostros, caras, doblecaras y un edificio más naranja que nunca; compañeros zombies, lectores, parranderos, mitómanos, rockeros que bailan cumbias, que le pegan al pambol, al alcohol y a la buena gastronomía.

Así podría llevarme el día escribiendo y describiendo las anomalías y aciertos, pero no se trata de eso, el chiste es sólo dejar registrada la fecha y la entrada.

Y aunque tres años ya es para pensarle, estoy tranquilo y a gusto... A ver si para el cuarto nos volvemos a ver por acá...y si no pues "·$%&/()"%· <--- ¡Broma! 



*El sueño. 
Estaban José y Lalo dentro de la pecera (nuestro actual lugar), inspeccionando morbosamente la máquina de Alex; en ese momento llegué y me senté en mi lugar, haciendo como si no los hubiera visto. Ellos se reían -casi a carcajadas- y como a los 5 minutos se fueron, echándome una mirada de: no vayas a decir nada, güey. 
En ese momento me paré a ver qué habían hecho en la MacBook Pro y descubrí que solamente habían navegado por páginas porno. 
Cuando regresó Alex, no le dije nada, no había nada malo que contar.

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