Small-field no se salvó

La violencia que viene especifícamente del narcotráfico o de la inapropiada guerra que el gobierno ha declarado en contra del crimen organizado, ha ido absorbiendo territorios inesperados, provincias donde antes prevalecía un ambiente de paz y tranquilidad; me refiero concretamente al pueblo de mi padre, un lugar alejado de las grandes urbes, allá en el estado de Veracruz...un pequeño lugar donde los campesinos podían ocuparse tranquilamente a la siembra del café y del chayote. 

Ahora se ha contaminado y ese lugar mágico, sólo quedará en el recuerdo. Esta última vez que fui para allá me enteré que el presidente municipal, un priistajodeputa, había perdido las elecciones contra el partido de la izquierda, no conforme con eso y con el apoyo del cacagrande-fidel, él y su gente, balacearon las urnas, robándoselas -al estilo de la vieja usanza- y atemorizando a los habitantes del pueblo con este hecho atroz que jamás se había visto por ahí. 

La mayoría de los pueblerinos sospechan que el presidentillo éste, tiene vínculos con el cártel que se ha apoderado de esa región, incluso los pseudopolicías son propios zetas que extorsionan a la población por cualquier pretexto: como el hecho de acarrear ganado de un pueblo a otro te cuesta unos $500, porque según ellos es una práctica prohibida.

También supe que a uno de los nativos, señor que ha hecho dinero gracias a su trabajo arduo, lo secuestraron, le pedieron $200,000 de rescate, lo soltaron, pero incluso así, tiene que dar mensualmente $8,000 a estos descarados delincuentes, para poder conservar la vida.

Por lo mismo de lo alejado y oculto que está el pueblo, este tipo de extorsiones y raptos, son fáciles de maniobrar y más con una autoridad coludida y corrupta; mi propia familia comenta que no tiene mucho que entran, cada vez más seguido, grandes camionetas negras, muy sospechosas. Se imaginan que acarrean o ocultan gente (tal vez algún secuestrado), pero obviamente por el temor, nadie dice nada...todo pasa de manera incontrolada, igual que el tiempo.

De qué sirve que ahora ya haya señal de celular si sólo la ocupan los delincuentes para hacer sus fechorías, de qué sirve que ya haya un bachillerato si los estudiantes, en lugar de pensar en estudiar ahora sólo buscan la cocaína, de qué sirven carreteras pavimentadas si sólo son para que un falso presidente municipal las ocupe como una de sus armas, de qué sirve una nueva iglesia, si los propios habitantes del pueblo tienen que cuidarla día y noche para que la gente alejada de dios siga respetando su lugar sagrado.

Todo esto es una lástima, yo en verdad tenía la ilusión de tener una casa de campo por allá, pero he desistido. Parece contradictorio, pero ahora el DF es más "tranquilo"...territorios que nunca imaginé que se contaminarían por esta inapropiada suciedad no se han salvado. 

Papá, qué bueno que ya no te tocó ver esto, en verdad, te daría mucha tristeza, tanta como a mí.







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