Paréntesis cinematográfico: Medianoche en París
Ayer fui a ver a la Cineteca, junto con Danita y Juan, el reciente filme de Woody Allen: Medianoche en París. Es tan extraordinario que los tres salimos de la sala con una cara de satisfacción y alegría como en mucho tiempo no lo hacíamos.
La película comienza con una serie de fotografías de París -durante el día y la noche, con y sin lluvia- que van rotando con un fondo musical muy parisino; para ese momento, apenas comenzado el largometraje, Allen ya nos tocó el corazón.
Lo demás es genial, las actuaciones cumplen (Adrien Brody es un acierto, Owen Wilson sorprende, Carla Bruni, con su francés hipnotiza), la fotografía y el soundtrack ni se diga.
Pero lo más interesante y sobre todo emocionante son las distintas personalidades del mundo del arte, que sólo una ciudad como París pudo tener, y que dan pie a un extraodrinario guión, como para aprendérselo de memoria e ir repitiéndolo por la vida, mientras se camina.
Puedo asegurar que se convertirá en una de sus películas favoritas...Woody Allen, hace que nos enamoremos de París, del arte, del amor mismo, de la realidad...hace que le perdamos el miedo a la muerte.
P.D. Aquéllos insensibles que se emocionan con el Capitán América y Linterna Verde, ni se acerquen, tampoco los que no sepan qué fue la Belle Epoque, el Renacimiento o el Surrealismo, menos aquellos que no conozcan a Hemingway, Picasso, Buñuel ni a Thomas S. Eliot, entre otros, no sólo no entenderán la película, sino que se la arruinarán al que está al lado. ATENCIÓN, no es una comedia romántica ni tampoco actúa Julia Roberts. Se van a reír, pero por el humor, llamémosle, culto.

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