Por esto desperté a las 5 a.m.

Soñé que una araña –llámese arácnido con tráqueas en forma de bolsas comunicantes con el exterior, con cefalotórax, cuatro pares de patas, y en la boca un par de uñas venenosas– recorría mi cuerpo, mientras dormía. Su amenazante precencia fue lo que me despertó (dentro de mi sueño).

Lo extraordinariamente tétrico, es que pude sentir cómo sus patas avanzaban l-e-n-t-a-m-e-n-t-e desde uno de mis pies hasta el abdomen …y eso porque reaccioné a tiempo y no le permití llegar hasta mi corazón, en donde sin duda estaba dispuesta a depositar su veneno.

Fue ahí cuando desperté, a la realidad, aún con miedo y sudando, sacudí las cobijas para asegurarme que no hubiera nada encima de la cama, pero de manera inusual comenzó a dolerme la pierna, la sentía como adormilada, como muerta. Afortunadamente, sólo fue la falsa sensación y quizá, un poco, mi peculiar hipocondría.

Ahora recuerdo que durante la cena de ayer, comentaba con Gabriela, el simbolismo que tenían las arañas para algunas civilizaciones antiguas; desde su vínculo con la muerte, la oscuridad y las tinieblas, hasta relacionarlas como símbolos de poder y fuerza.

Y así, bastantes interpretaciones más, pero seré un supersticioso optimista y consideraré el sueño como un augurio de buena suerte, ya que en la mañana, al voltear hacia donde dormía Gabriela, pude ver cómo la araña, descansaba sobre su hombro, con cierto aire de cinismo.

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