El reto
El Fondo de Cultura Económica lanzó su convocatoria para el XV Concurso de Álbum Ilustrado, el cual pretende impulsar el desarrollo de la creación literaria y plástica de obras para niños y jóvenes. Entonces mi reto es escribir un texto inédito para infantes. Pero, ¿por qué será un reto, si se supone que a eso me dedico? Fácil contestar: los textos que estoy acostumbrado a inventarme (escribir), casi siempre son de temas, "llamémosle" para adultos. Cuentos en donde abundan palabras del tipo: coito, muerte y perversión.
¿Cómo dirigirse entonces a un niño, de qué hablarle? ¿Cómo entretenerlo, literariamente?
A continuación, un texto que ejemplifica de lo que me tengo que alejar:
Anilú
Me enamoré de una de mis alumnas.
Aunque acaba de cumplir 11 años, es prematuramente hermosa.
Se llama Ana Laura.
Su abuela le dice: “Anita”, su madre “Lau”,
pero ha determinado que se le llame: “Anilú”,
seudónimo neológicamente inventado por ella.
Tiene el cuerpo delgado y las nalgas tan bien formadas
Me enamoré de una de mis alumnas.
Aunque acaba de cumplir 11 años, es prematuramente hermosa.
Se llama Ana Laura.
Su abuela le dice: “Anita”, su madre “Lau”,
pero ha determinado que se le llame: “Anilú”,
seudónimo neológicamente inventado por ella.
Tiene el cuerpo delgado y las nalgas tan bien formadas
como una sirena homérica.
Es bailarina de danza árabe.
De pensar que en unos años, puede bailar sólo para mí,
como si encarnara a la propia Salomé.
Sus ojos color miel, combinan con su larga cabellera castaña;
su piel blanca, pareciera haber sido roseada recientemente con semen.
Me ha atraído su pedantería, su egoísmo y su soberbia.
Me ha gustado ayudarle cuando necesita cargar cosas pesadas,
pero sobre todo me ha gustado que cínicamente me lo agradezca,
siempre,
con un beso cerca de mis labios
y obsequiándome una de las paletas que compra en el recreo.
Me impactó el momento cuando se acercó a mí
y lascivamente chupó su banderilla de queso,
rellena de salchicha;
pero me dejó anonadado el febril instante
Es bailarina de danza árabe.
De pensar que en unos años, puede bailar sólo para mí,
como si encarnara a la propia Salomé.
Sus ojos color miel, combinan con su larga cabellera castaña;
su piel blanca, pareciera haber sido roseada recientemente con semen.
Me ha atraído su pedantería, su egoísmo y su soberbia.
Me ha gustado ayudarle cuando necesita cargar cosas pesadas,
pero sobre todo me ha gustado que cínicamente me lo agradezca,
siempre,
con un beso cerca de mis labios
y obsequiándome una de las paletas que compra en el recreo.
Me impactó el momento cuando se acercó a mí
y lascivamente chupó su banderilla de queso,
rellena de salchicha;
pero me dejó anonadado el febril instante
cuando decidió lamerme la mejilla,
mientras tomaba dulcemente un helado de chocolate.
Su madre es de esas mujeres que tienen el tabique de la nariz desviado,
debido a sus infinitas inhalaciones de cocaína,
además de ser una puta de los pies, de los muslos…
mientras tomaba dulcemente un helado de chocolate.
Su madre es de esas mujeres que tienen el tabique de la nariz desviado,
debido a sus infinitas inhalaciones de cocaína,
además de ser una puta de los pies, de los muslos…
del culo y de los senos.
Una puta de la cara y del cabello,
de esas mujeres que se quiere uno coger en todo momento.
Una puta de la cara y del cabello,
de esas mujeres que se quiere uno coger en todo momento.
Mujeres que están lubricando todo el tiempo.
Lujuriosa, perversa.
¡Pero no!
Yo no necesito a ella.
Yo me quedo con la virginidad-pureza de su niña.
Me quedo con sus rodillas que parecen florecitas de cuatro pétalos,
con sus piernitas que conforman los tallos,
los cuales brotan de su pueril sexo.
Un sexo que es la raíz, en donde se halla herméticamente
la pureza, la blancura y una pequeña abertura,
que parece una vulva rasurada
(pero en diminutivo)
de esas chicas que salen en Play Boy.
Anilú:
te merezco
me mereces
nos merecemos…
¿Qué tendría que hacer, para que la hija demente de Nerval,
me dejara humedecer con mis besos,
Lujuriosa, perversa.
¡Pero no!
Yo no necesito a ella.
Yo me quedo con la virginidad-pureza de su niña.
Me quedo con sus rodillas que parecen florecitas de cuatro pétalos,
con sus piernitas que conforman los tallos,
los cuales brotan de su pueril sexo.
Un sexo que es la raíz, en donde se halla herméticamente
la pureza, la blancura y una pequeña abertura,
que parece una vulva rasurada
(pero en diminutivo)
de esas chicas que salen en Play Boy.
Anilú:
te merezco
me mereces
nos merecemos…
¿Qué tendría que hacer, para que la hija demente de Nerval,
me dejara humedecer con mis besos,
todos los lunares de su blanco cuerpo?
Alguien me dijo que si me gustaría ser niño otra vez
para poder tener su edad,
desde luego que no,
le respondí,
se acabaría el encanto.
Alguien me dijo que si me gustaría ser niño otra vez
para poder tener su edad,
desde luego que no,
le respondí,
se acabaría el encanto.
%2020.47.39.png)

Comentarios