Lectura de El más buscado
Este libro, autografiado y toda la cosa, me lo gané en la
Venta Nocturna del FCE. Lo estaban regalando porque esa noche, ahí mismo, se
encontraba el autor: Alejandro Almazán, un escritor que se ha ganado tres veces
el Premio Nacional de Periodismo y del cual no tenía idea de su existencia.
Cuando recibí el libro, después de que mi boleto resultó
seleccionado, me llamó la atención que en la portada viniera la foto de Joaquín
“El Chapo” Guzmán… sí, esa que todos conocemos, donde sale con su gran chamarra
color beige y su infaltable gorrita.
Pensé que este tal Almazán era un oportunista y a la vez me
dio un poco de envidia porque publicó sobre el narco más importante de los
últimos tiempos, algo que a mí me hubiera gustado hacer.
En fin, algo predispuesto pero comencé a leer El más buscado. La novela es narrada por
el Chalo Gaitán cosa que me molestó, ¿por qué no ponerle tal cual se llama el
capo, qué cosa es eso de ponerle un sobrenombre, si de ante mano sabemos que se
trata –según recalca la propia portada–
de Joaquín Guzmán?
Siento que el lenguaje a veces parece exagerado. Puedo
imaginar cómo puede hablar el verdadero Chapo, pero su contraparte, El Chalo, a
veces llega a ser muy risorio.
De las cosas rescatables, hay una frase que se repite
bastante a lo largo del libro, no sé si sea un homenaje a Elmer Mendoza, quien
el autor dijo que es su maestro (ya que el autor norteño también la utiliza en
una de sus novelas) o si es un dicho muy, pero muy utilizado allá por Sinaloa: “hay
que ser puerco, pero no trompudo”.
Por otro lado, Almazán trata de cubrir todos los
acontecimientos narco-políticos de los últimos años y creo que en 184 páginas,
simplemente es imposible. Puedo recomendar el libro, pero diría que es, en
términos cinematográficos, palomero.
Acá un fragmento que pudiera definir a la narconovela, es curioso
que el párrafo describe justo lo que hace Almazán, “meterle de todo”, parece como si se autocriticara, o no sé si tenga una intención
sarcástica, si es así, que salida tan pobre:
“[El presidente cincuentaiséis se rasca la nariz sin
arrepentimiento alguno y vuelve a su lectura de El más buscado. En el capítulo 31 frunce el ceño lo más digno que
puede y piensa que los escritores de ahora son un fiasco: buscan meterle de
todo a sus novelas, comedia, acción y drama. Esos cabrones no han leído a
Shakespeare. Cerrará el libro cuando a la oficina entre Dulce, su asistente.
Cogerán como dos perros calientes]".

%2020.47.39.png)

Comentarios