Lead2Action vs Club Ensueño

El Estadio de Fut Dream & Play lucía espectacular: las gradas estaban al tope y pintadas de naranja, casi todos los integrantes de la agencia se habían dado cita para alentar a su equipo con banderas, tambores y vuvuzelas... de repente, se alcanzaba a escuchar una cancioncita de apoyo: ¡Vamos, vamos Lead... que esta noche, tenemos que ganar!

El árbitro inició el partido. El equipo de L2A comenzó a tocar el balón, de un lado a otro, con gran maestría, como la auténtica Naranja Mecánica. 

Se esperaba un partido complicado, porque el rival encabezaba la tabla del torneo, pero incluso así, la "Naranja Digital", desde el principio mostró confianza al ataque, en el medio campo y, desde luego, en la portería.

James lucía imparable bajo los tres palos, sí, James "El Semidiós" no dejó pasar ningún balón enemigo.

Al estilo italiano, Ulises "El Hurón" y Mike Valverde se dedicaron a defender; éste último, dejó de reclamarle al árbitro, en una jugada hasta le besó la mano, como si hubiera confundido el uniforme negro con una túnica sacerdotal. 

La media cancha estaba siendo manejada con tal pulcritud que tenía una apariencia europea: Ray, Josher, "El ídolo de los niños", Daniel "Archie" Garcés y hasta Laurentino "Lanus" tocaban el balón como si la propia esférica fuese la novia adolescente que está necesitada de caricias.

En la delantera, se conjuntaron varios estilos que resultaron letales para el rival: Chora, "El Carismático" Curro, Alfredo "El Nolapaso" y "Pantaleón" Pantoja (juntos con sus visitadoras) llenaron de goles el marco del Club Ensueño.

Fueron goles emblemáticos, no sólo del futbol 7, sino del balompié internacional: chilenas, olímpicos, palomitas, taquitos, rabonas, escorpiones y demás abecedario pambolero.

El marcador se inclinó a favor del equipo de la Del Valle, su porra saltaba al unísono de: el que no salte es ogilvy, el que no salte es ogilvy, cuando se escuchó el silbatazo final.

El júbilo estalló, se había conseguido una victoria más, el equipo celebró febrilmente, hasta una cabeza misteriosa y canosa se unió al festejo, varios comentaron que era Chito, pero dicho comentario se lo llevó el viento como si nada hubiese pasado.

La noche era fría, pero extrañamente no había luna, sino un sol rojizo que fue el testigo de esta peculiar batalla futbolera.



–Armando, pásame el copy que me debes. ¿Armando?, despiértate. 

Escuché una voz a mis espaldas, era Rosco, El Príncipe de la Antártida, que me estaba exigiendo un texto, para su pieza del día... Todo había sido un sueño.











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