Lo que provocan tus piernas

Arrinconarte, abrazarte por la espalda, alzarte el vestido; dejarte los tacones puestos, igual que yo. Meterte la mano derecha entre la entrepierna, y con la izquierda sostenerte la nuca mientras me arrimo a ti, enérgicamente, húmeda… Para sudarte, besarte, morderte, chuparte. Lengüetazos y más lengüetazos, por todo tu cuerpo, por tus tatuajes, por nuestros orificios. A lo mejor puedes ponchar un porro mientras permanezco pegada a tu cuerpo, respirándote.
¿Lista para recibirme y humedecerte más? ¿Tener mi boca?, ¿mi lengua? ¿O qué prefieres? ¿El dildo que escogimos juntas? Por adelante, por abajo, por arriba, por atrás. Lento, rápido, débil, fuerte. Tú decide. Podemos ser tradicionalmente innovadoras. En tu cuerpo, podemos experimentar lo que todavía no se ha visto.
—Por cierto, V., te ves riquísima con ese outfit.
—¿No crees que estoy muy gorda?
—No, estás como para desnudarte, recostarte sobre la alfombra, ponerme encima de ti, verte a los ojos, besarte, mientras me muevo encima de ti y sostienes mis senos, y así hasta que terminemos, hasta ver el brillo en tu mirada, hasta que me digas que ya te duelen esas deliciosas piernas que tienes. 



Comentarios

Entradas populares