Su primera vez en el Azteca

Desde antes que naciera Luis Gabriel, acordé con su mamá que lo dejaríamos elegir con independencia –y bajo su criterio– sobre las cosas que le fueran gustando. Es así como ha escogido ponerse calcetines rosas, andar descalzo por el departamento o no peinarse ‘a la Goku’.

Su abuelo Juan, a los pocos meses que nació LG12, le regaló dos mamelucos: uno de los Pumas; y otro, del América. En ese momento Dana y yo nos volteamos a ver y dijimos que aplicaríamos lo mismo: que él elija. Decidimos que si yo lo llevaba al Azteca, para emparejar la situación, Dana lo podía llevar al Olímpico 68, y de esta forma darle las dos opciones.

Ayer fuimos al Coloso de Santa Úrsula. No se trató de colores ni de futbol, sino de verlo sonreír plenamente. Al final, como lo hace casi siempre que conoce o experimenta algo nuevo, Gabriel nos preguntó cuál había sido nuestra parte favorita. Su mamá dijo que verlo feliz; yo dije que el hecho de que hubiera conocido “El Nido” por primera vez… Él dijo que ver al ‘Amen’ hacer 3 goles.

Anoche anoté primero, pero el encanto y la magia de Ciudad Universitaria podría empatar el marcador.



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