Lectura de La muerte del pelícano

Al mundo lo mueven las mujeres –guapas e inteligentes– y no el dinero como la mayoría piensa.

El pasado fin de semana entré a Gandhi buscando: La muerte del Pelícano, al llevar un poco de prisa –raro en mí– me dirigí con uno de los tipos de camiseta amarilla que te ayudan a encontrar el libro que quieres comprar. Después de comentarle el título que buscaba, volteó hacia algo que llamó su atención: una chica rubia detrás de mí con la misma intención de recibir ayuda.

El tipo me dijo que lo esperara un segundo. Obedecí. Se fue al otro lado de la librería a donde se encuentra la computadora de búsquedas; me percaté que no regresaba y no regresaba, entonces fui tras él. Sí, le estaba ayudando a la chica y a mí me había ignorado. El mundo es movido por mujeres.

Así fue como me hice de esta novela (anti)-policiaca. La adjetivo de esta forma porque es más una sátira a la forma tradicional de cómo se hace una novela de este género, refiriéndome concretamente al modelo: asesinato-investigación-resolución.

No es una novela pretenciosa. Es una narración limpia, ágil, con humor y sin complicaciones. ¿Para qué complicarse, si la vida es tan corta y puede costarte 2,500 pinches pesos? Situada en el DF con personajes chilangos, de los auténticos chilangos, de esos que vienen de provincia y hacen su vida en la capital; así como El Vaquero Rodríguez, así como la también norteñita Natalia Payán.

Aunque lo interesante es que está escrita 'a cuatro manos' por los hermanos Sánchez. Esto es de destacarse, puesto que ambos se dividieron los capítulos, escribieron por su lado –con Tecates y la magia del internet– y el estilo narrativo no se perdió, pareciera venir de una sola pluma...una pluma que alimenta al lector, igual que lo hace un pelícano con sus crías.


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