Cuando una niña te mandó un beso...
...fue ayer, entramos a Imaginarium, una tienda de juguetes educativos que se distingue porque en la entrada tiene dos puertas: una para adultos; y otra pequeña, para los niños. Te llevaba agarrado de la mano, porque a tus once meses estás dando tus primeros pasos. En la tienda había otro papá, pero éste llevaba de la mano a su niña, que calculamos tendría unos dos años porque ya caminaba y hablaba perfectamente. Tú la viste. Te gustó, supongo, era muy bonita. Le sonreíste. El otro papá, cómplice, al darse cuenta de tu coqueteo, acercó inocentemente a su niña y le dijo que te mandara un beso. En ese momento los dos se miraron fijamente. Ella te lo mandó. Tú, actuando de lo más normal, volviste a sonreír. Ahí te aconsejé que hicieras lo mismo. No esperaste más de cuatro segundos cuando tronaste los labios peculiarmente. Ella también sonrió.
Luis Gabriel: fue un instante tan feliz como fugaz, de los que te aseguro vivirás muchos. Otro día te diré cómo identificarlos; lo que sí, es que siempre te recomendaré la misma sentencia que tu bisabuela decía: M'ijo, nada más, no te enamores.
Luis Gabriel: fue un instante tan feliz como fugaz, de los que te aseguro vivirás muchos. Otro día te diré cómo identificarlos; lo que sí, es que siempre te recomendaré la misma sentencia que tu bisabuela decía: M'ijo, nada más, no te enamores.
CENART. 23012015

%2020.47.39.png)

Comentarios