Su cumpleaños LXVIII

El 14 de octubre de 1946 nació el hombre que más he querido, admirado, idolatrado, respetado... quien con sus ejemplos y enseñanzas me formó: mi padre. Cumpliría 68 años de no ser por el cáncer en el colón que terminó destrozando no sólo su vida sino –en parte– también la mía.

A manera de homenaje, hoy me puse una camisa y unos calcetines que me heredó. También me puse a recordar los buenos momentos que pasamos juntos para no hundirme en la tristeza, pero no sufrir por su ausencia es casi imposible. Pocos lo comprenderán, pero este dolor –que aparte no se cura ni remedia con nada– es tan fuerte que me cuesta trabajo digerirlo. En fin.

En ocasiones me gustaría saber qué piensa de mi hijo, de mi familia, de mi vida. Me gustaría abrazarlo y darle mi característico beso en la frente. Me gustaría que me dijera en qué me estoy equivocando, que me aconsejara. Me gustaría que tocara el violín para Luis Gabriel, que jugara con él, que lo cargara, que se sintiera orgulloso porque es el primer nieto niño, por lo que su apellido Mixcoac permanecerá al menos otra generación. Me gustaría contarle mis planes. Verlo a los ojos. Reír. Ser feliz al oírlo.

Me gustarían muchísimas cosas, pero si pudiera escoger una sencilla: me gustaría escuchar el Fonógrafo a su lado, tomándonos un café con leche y pan, como a él tanto le gustaba y como varias mañanas lo hicimos.

Feliz cumpleaños, papá.


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