En medio de 8 851 080 habitantes...
...Ayer me encontré a un ex vecino del que no sé ni su nombre. Realmente fue una sorpresa, ya que me lo topé en la esquina del edificio donde se encuentra ahora el departamento donde vivimos.
Al verlo dije: ese güey es el vecino buena onda. Y es que el tipo se portó poca madre cuando nos pasó lo de la inundación, nos ofreció su depa para guardar cosas, incluso por si queríamos quedarnos. Iba con su madre, una señora que ya había visto, previamente rondar por la unidad; una señora canosa de unos 65 años que antes me parecía medio loca, imaginaba que hablaba sola y que vivía con gatos, cosas que ayer las corroboré...efectivamente sí vive con gatos, se percibe medio trastornada (o ¿enferma?) y además, es una más de esa secta de viejos que viven en la unidad, coincidentemente tiene el mismo número de departamento: 23_, sólo que en otro edificio.
En fin, me acerqué al dude y le pregunté que si se acordaba de mí, que era yo su vecino en la Narvarte, al que se le había inundado su depa.
-Sí, sí me acuerdo de ti, mira mamá, él era mi vecino, nada más que hace unos meses se inundó su depa...
-Así es, pero fíjate que ahora soy vecino de tu mamá, nos mudamos para acá.
-¿En serio? Mira, ella es mi mamá y también vive por aquí.
-Mucho gusto, sí, sí la he visto.
-Igualmente, pues mira m'ijo, ésta es una unidad muy bonita, yo vivo en el c, con mis gatitos (y a veces hablo sola)...tú ¿dónde vives?
-En el a.
-Ah, es el edificio que mejor vista tiene, aunque ahora, el más ruidoso.
Todo esto mientras caminábamos rumbo al elevador.
-Él también vivió conmigo, nada más que ahora se fue (como todos los hijos) para allá.
-Claro, oye, pues me acerqué para pedirte un favor.
-Sí, carnal, dime.
-Es que no he cambiado la dirección de mi correspondencia y creo que hay alguna que sigue llegando a Diagonal. ¿Vienes seguido a ver a tu mamá?
-Vendré el fin de semana, si veo algo que haya llegado para ti, te la paso a dejar.
-Vale, muchas gracias, mi depa es el 23_, acá en el A, ahí la puedes echar. Mi nombre completo es Armando Mixcoac y el de mi novia D.C.
-Sale pues, ya lo apunté.
-Hasta luego señora.
-Hasta luego joven, me encantó su apellido.
-Gracias, buenas noches.
-Nos vemos.
Esa fue la coincidencia, no sé si la señora me reconozca -ahora que sabemos que somos vecinos- pero de ella es comprensible, debido a su aparente enfermedad (¿alzheimer?)...pero de mí no, ya no recuerdo ni su nombre ni el de su hijo. Por eso, cada vez que la vea, la saludaré amablemente, pagándole de esta manera, la gentileza de su descendencia.
Al verlo dije: ese güey es el vecino buena onda. Y es que el tipo se portó poca madre cuando nos pasó lo de la inundación, nos ofreció su depa para guardar cosas, incluso por si queríamos quedarnos. Iba con su madre, una señora que ya había visto, previamente rondar por la unidad; una señora canosa de unos 65 años que antes me parecía medio loca, imaginaba que hablaba sola y que vivía con gatos, cosas que ayer las corroboré...efectivamente sí vive con gatos, se percibe medio trastornada (o ¿enferma?) y además, es una más de esa secta de viejos que viven en la unidad, coincidentemente tiene el mismo número de departamento: 23_, sólo que en otro edificio.
En fin, me acerqué al dude y le pregunté que si se acordaba de mí, que era yo su vecino en la Narvarte, al que se le había inundado su depa.
-Sí, sí me acuerdo de ti, mira mamá, él era mi vecino, nada más que hace unos meses se inundó su depa...
-Así es, pero fíjate que ahora soy vecino de tu mamá, nos mudamos para acá.
-¿En serio? Mira, ella es mi mamá y también vive por aquí.
-Mucho gusto, sí, sí la he visto.
-Igualmente, pues mira m'ijo, ésta es una unidad muy bonita, yo vivo en el c, con mis gatitos (y a veces hablo sola)...tú ¿dónde vives?
-En el a.
-Ah, es el edificio que mejor vista tiene, aunque ahora, el más ruidoso.
Todo esto mientras caminábamos rumbo al elevador.
-Él también vivió conmigo, nada más que ahora se fue (como todos los hijos) para allá.
-Claro, oye, pues me acerqué para pedirte un favor.
-Sí, carnal, dime.
-Es que no he cambiado la dirección de mi correspondencia y creo que hay alguna que sigue llegando a Diagonal. ¿Vienes seguido a ver a tu mamá?
-Vendré el fin de semana, si veo algo que haya llegado para ti, te la paso a dejar.
-Vale, muchas gracias, mi depa es el 23_, acá en el A, ahí la puedes echar. Mi nombre completo es Armando Mixcoac y el de mi novia D.C.
-Sale pues, ya lo apunté.
-Hasta luego señora.
-Hasta luego joven, me encantó su apellido.
-Gracias, buenas noches.
-Nos vemos.
Esa fue la coincidencia, no sé si la señora me reconozca -ahora que sabemos que somos vecinos- pero de ella es comprensible, debido a su aparente enfermedad (¿alzheimer?)...pero de mí no, ya no recuerdo ni su nombre ni el de su hijo. Por eso, cada vez que la vea, la saludaré amablemente, pagándole de esta manera, la gentileza de su descendencia.

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