Como en el Infierno

No cabe duda que esta ciudad y, en general, el país, como bien me lo acaba de reafirmar El Chimeco, en cuanto a inseguridad y economía, se está yendo velozmente a la mierda. Es un cliché tan repetitivo –disculpen el pleonasmo– que dan ganas de tomar una mochila, colocarse unos audífonos y darle play a “Sympathy for the devil” y caminar no hacia el infierno, sino caminar por el infierno mismo.
A mí me han asaltado dos veces. La primera en la calle, un tipo con una mágnum .357 y la segunda en un colectivo, dos tipos, un revolver y una navaja. De mi familia nadie se ha salvado. A mi madre, en su negocio, a mi papá le tocó con uno de mis hermanos cuando regresaban del trabajo, a mi otro hermano cuando andaba de compras. Y nos resignamos diciendo: “afortunadamente no pasó nada grave o nada qué lamentar”. Así tendremos que resignarnos siempre, ¡caray!
Apenas, hace dos días entraron a robar en el edificio donde vivimos, por suerte no pudieron entrar al piso donde se ubica nuestro departamento. Un susto, pero no es un susto por ese instante, es un susto que se vuelve perpetuo.
¡Seguridad, seguridad!, ¿alguien ha visto a la Seguridad? Yo no, ¿y tú? Yo tampoco. Yo ni la conozco.
Y para redondear el asunto, una decadente economía que provocará que el día de mañana se cobren impuestos hasta por ser. No les basta con tenencia, predial, ISR, IETU, IDE, verificación IVA, IMSS, etcétera, etcétera.
Pero ni se preocupen, se los repito, caminen con el iPod a todo volumen: Please allow me to introduce myself / I'm a man of wealth and taste / I've been around for a long long year stolen many man's soul and faith…



Comentarios

Entradas populares